Australia firmó este lunes un acuerdo récord de 2.500 millones de dólares australianos (1.800 millones de dólares estadounidenses) para exportar a Canadá un sofisticado sistema de radar de defensa transhorizonte.
Se trata de la primera venta internacional de esta tecnología australiana de vigilancia de largo alcance, destinada a reforzar las capacidades defensivas y proporcionar alertas tempranas, informó el Gobierno.
«Es, con diferencia, la mayor exportación de defensa que hemos realizado», declaró el ministro de Defensa australiano, Richard Marles, en una rueda de prensa.
«Australia y Canadá siempre han sido los mejores amigos, pero con lo que hemos firmado hoy existe ahora una dimensión estratégica muy importante en nuestra relación», añadió.
La tecnología de radar transhorizonte utiliza ondas electromagnéticas de alta frecuencia reflejadas por la ionosfera para detectar objetos a grandes distancias que quedarían fuera del alcance de los radares convencionales debido a la curvatura de la Tierra.
La empresa BAE Systems Australia comenzará las entregas del sistema el próximo 1 de julio, en lo que constituye la primera etapa de una cooperación más amplia entre ambos países en torno al desarrollo de esta tecnología.
Según Marles, el sistema constituye la «columna vertebral» de la vigilancia de largo alcance del norte de Australia y es el radar de este tipo más avanzado del mundo.
«Al igual que Australia, Canadá tiene vastas zonas que vigilar y utilizará este sistema para realizar operaciones de vigilancia sobre el Ártico», afirmó.
El Gobierno australiano indicó que el acuerdo permitirá sostener alrededor de 300 empleos técnicos en el país.
El acuerdo con Canadá contempla, en una primera fase, la instalación de un sitio de radar. La Fuerza Aérea australiana opera actualmente la Red de Radar Operacional Jindalee desde tres emplazamientos, con un alcance de entre 1.000 y 3.000 kilómetros, según el Ministerio de Defensa.
Por su parte, el secretario de Estado canadiense de Adquisiciones de Defensa, Stephen Fuhr, señaló que el contrato generará cerca de 2.300 empleos anuales en Canadá durante los próximos cinco años.
Tras la firma del acuerdo con Richard Marles, Fuhr afirmó que Australia y Canadá han permanecido «hombro con hombro» durante generaciones mientras el mundo se adapta a nuevas realidades estratégicas.
«Esta capacidad mejorará significativamente la vigilancia canadiense en el Ártico, permitirá detectar y seguir amenazas aéreas y marítimas a mayor distancia, reforzará el NORAD mediante alertas más tempranas y fortalecerá la soberanía de Canadá en el Ártico», declaró.
Fuhr subrayó que Canadá seguirá cooperando con Estados Unidos en materia de defensa, aunque reconoció que «la relación es diferente» en la actualidad.
«Estamos reaccionando a nuestras nuevas realidades y reorganizándonos para estar a la altura del momento. Existen muchas oportunidades para Canadá: tenemos amigos en numerosos husos horarios», concluyó.





















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