Las pruebas de misiles balísticos y la presencia de la armada china se convertirán en una característica «persistente» en el Pacífico a medida que Pekín consolida su poder militar, según advirtieron altos cargos neozelandeses en un documento interno al que tuvo acceso la AFP.
«Prevemos que las acciones chinas, tales como el tránsito del grupo de operaciones de la marina china por el mar de Tasman en febrero y el lanzamiento por parte de China de un misil balístico intercontinental en el Pacífico en septiembre de 2024, constituirán una característica persistente de nuestro entorno estratégico», reza el informe, obtenido en virtud de las leyes de libertad de información.
El documento, fechado en diciembre de 2025, fue redactado por la Fuerza de Defensa y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda, en un momento en que Wellington supervisaba una flotilla de la armada china en el mar de Filipinas.
«Los funcionarios neozelandeses están en estrecho contacto con sus homólogos australianos y mantienen una vigilancia operativa sobre estos buques», señala el texto.
El informe, de 15 páginas, fue remitido al primer ministro neozelandés, Christopher Luxon, así como a sus ministros de Defensa, Asuntos Exteriores e Inteligencia.
China ha destinado miles de millones de dólares a su defensa en los últimos años, una tendencia que ha encendido las alarmas de varios gobiernos de la región.
A preguntas de la AFP, Guo Jiakun, portavoz de la diplomacia china, aseguró este viernes no tener «conocimiento» del documento neozelandés, pero afirmó que Pekín está «firmemente comprometido con la vía del desarrollo pacífico».
«El desarrollo militar de China tiene como objetivo preservar la soberanía nacional, la seguridad y los intereses vinculados al desarrollo. No está dirigido contra ningún país (…) y contribuye al mantenimiento de la paz y la estabilidad en la región de Asia-Pacífico y en el mundo», declaró durante una rueda de prensa habitual.
«Expansión progresiva»
La armada china, en particular, ha experimentado un rápido crecimiento mientras los líderes de la segunda economía mundial buscan expandir su influencia en el Pacífico, una región donde Estados Unidos ha sido históricamente la potencia militar predominante.
El recelo de Wellington ante los movimientos militares chinos ya se había acentuado tras el despliegue, en febrero de 2025, de tres buques de guerra chinos en el mar de Tasman, situado entre Australia y Nueva Zelanda.
La mayor parte del informe entregado a la AFP ha sido censurada por razones de protección de la privacidad, seguridad nacional y confidencialidad.
En los fragmentos no editados, las autoridades precisan que el despliegue chino de febrero de 2025 en el mar de Tasman se llevó a cabo de conformidad con el derecho internacional, incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
«Esto incluye la forma en que el grupo de misión notificó sus intenciones de realizar ejercicios con fuego real, la cual consideramos que no se ajusta a las mejores prácticas internacionales y que obligó a varias compañías aéreas a modificar sus rutas», añade el informe.
El despliegue de Pekín en diciembre en el mar de Filipinas «fue coherente con la expansión progresiva de la presencia de seguridad marítima de China en el Pacífico Sur durante la última década», detalla el documento.
«Pekín ha desplegado una amplia gama de buques militares en la región, incluidos, entre otros, buques hospital, grandes buques anfibios en apoyo a operaciones de ayuda humanitaria y rescate en caso de catástrofes, así como buques de apoyo a eventos espaciales».
Cabe destacar que los buques de apoyo espacial están diseñados para rastrear lanzamientos de cohetes, satélites y la actividad de misiles intercontinentales.





















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