Palaos acogió al primer migrante expulsado de Estados Unidos, de un grupo máximo de 75 previstos, anunciaron este miércoles las autoridades de este país insular del Pacífico, escasamente poblado.
«Recibimos a nuestro primer individuo en el aeropuerto a finales de mayo, lo trasladamos a su lugar de residencia temporal y lo ayudamos a conectar su teléfono y a instalarse», indicó la oficina del presidente de Palaos en un comunicado enviado a la AFP.
Bajo la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos intensificó sus esfuerzos para expulsar a migrantes indocumentados y solicitantes de asilo, proponiendo su reasentamiento en países como Uganda, El Salvador y Ruanda.
Con unos 20.000 habitantes repartidos en cientos de islas volcánicas y atolones de coral a unos 800 kilómetros al este de Filipinas, Palaos es uno de los países más pequeños del mundo en términos de población.
Según un memorando de entendimiento anunciado en diciembre pasado, el archipiélago de Oceanía autorizará a un máximo de 75 ciudadanos de terceros países procedentes de Estados Unidos a vivir y trabajar en su territorio.
Los migrantes procedentes de Estados Unidos, exentos de cargos por crímenes o delitos, ocuparán funciones útiles para el Estado del Pacífico, explicaron ambas partes.
Palaos obtuvo su independencia en 1994, pero permite al ejército estadounidense utilizar su territorio en virtud de un antiguo acuerdo de «libre asociación».
En contrapartida, Estados Unidos les transfiere cientos de millones de dólares en apoyo presupuestario y asume la responsabilidad de su defensa nacional.





















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